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Archivo para agosto, 2009

Nevskiy Prospekt

Lunes, 31 de agosto de 2009 Comments off

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Image003Nevskiy Prospekt, la calle principal de San Petersburgo, arteria vital de la ciudad, lucía así hoy a las seis de la tarde. Nikolai Gogol, escritor de origen ucraniano que también vivió aquí y dejó vivas imágenes de la vida en la capital de los zares, inmortalizó esta avenida dándole el mismo nombre a uno de sus relatos. Tanto entonces como ahora la vida de la capital se medía por el bullicio de Nevskiy Prospekt.

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De nuevo en SP

Domingo, 30 de agosto de 2009 Comments off

IMG0026ALlegué el día 27 y, después de un par de días sin conexión a Internet, vuelvo a estar en línea. He pasado mucho calor en España la última semana, así que agradezco el cambio en San Petersburgo. Ayer hacía un día maravilloso, primaveral, pero hoy ya tenemos lluvia…
Ya estoy aquí.

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Regreso a San Petersburgo

Miércoles, 26 de agosto de 2009 Comments off

Una breve nota. Hoy dejo Zaragoza y me desplazo a Barcelona, donde visitaré a mi hermano Tito antes de partir mañana para San Petersburgo. Por fin vuelvo. Qué emoción…

(Por cierto, Tito es un profesional de la pintura con muchos años de experiencia. Si quieres ver algunos de sus cuadros, haz click aquí)

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Un 24 de abril en Hayastán

Martes, 25 de agosto de 2009 Comments off
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Mi Visita al Monumento del Genocidio Armenio - Octubre 2004 - Ereván (Armenia)

En octubre de 2004 asistí al primer congreso de la Asociación Armenia de Estudios Ingleses (AASE: Armenian Association of English Studies) en Ereván (también escrito Yereván a veces, más fiel a su pronunciación original), capital de Armenia. Nunca antes había estado en Armenia o en ningún otro país que hubiera pertenecido a la ya lejana en el tiempo Unión Soviética. Para mí, que llevaba años trabajando en proyectos lingüísticos europeos, viajando una y otra vez a países como Alemania, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Italia, etc. me pareció aterrizar en un mundo completamente distinto. Ya había visitado Japón en 2003, que por supuesto me pareció exótico y oriental comparado con los países europeos e incluso con Estados Unidos, a donde no he vuelto desde 2001, por cierto. Armenia era diferente. Era un país en el que se veían aquí y allá los restos de un mundo desaparecido, la Unión Soviética, junto con los esfuerzos por conseguir algo diferente, la Armenia del siglo XXI. Descubrí que existen sitios, como este país, donde te puedes comunicar en ruso como lingua franca, a pesar del impacto global del inglés. Se puede decir que desde entonces se despertó mi interés por “lo ruso”, pues era visible el impacto de la influencia rusa durante el periodo soviético, por no hablar del aprecio que tienen los armenios al “amigo ruso” por su ayuda en su eterno conflicto con Azerbayán por el territorio de Nagorno-Karabakh. Debido a esto último y a sus intentos constantes de que Turquía reconozca el genocidio de armenios realizado por el imperio otomano, en el que aproximadamente un millón de armenios murieron en 1915, Armenia está en constante tensión con sus vecinos Azerbayán, Turquía y Georgia. Es una pena que Turquía no siga el ejemplo de Alemania con los judíos y reconozca lo que pasó. Los que vivimos ahora no somos responsables de lo que ocurrió en el pasado, pero debemos reconocerlo para que no se vuelva a repetir. Yo no soy responsable de las burradas que hizo la inquisición española hace mucho tiempo, pero reconozco lo que pasó en mi país.

La fecha en que se celebra el genocidio armenio es el 24 de abril, puesto que se considera que en esa fecha de 1915 comenzó la cadena de hechos, con la detención de 250 intelectuales armenios. Yo nací un 24 de abril. Mi madre nació también un 24 de abril. Mi hermano Fernando (Tito) también nació un 24 de abril. Al margen de los comentarios que se pueden hacer sobre la capacidad de mi madre de atinar con la fecha de nacimiento de sus hijos, para mí, cuando me enteré del significado de esta fecha mágica, me pareció que el universo me había hecho un guiño y me había mostrado algo que todavía hoy no sé muy bien qué quiere decir.

Mi solidaridad con todos los armenios que perecieron o tuvieron que exiliarse en aquella tragedia es inmensa no porque mi cumpleaños coincida con esa fecha sino porque lo que ocurrió fue una salvajada que sólo podía ser llevada a cabo por mentes inhumanas.

Esta visita a Armenia es el viaje más importante que he hecho en toda mi vida. Creo sinceramente que el Cáucaso, donde Armenia está enclavada, es el centro del mundo, y no sólo por su gran efervescencia política. Por eso quiero dedicar más tiempo a hablar de Armenia y el Cáucaso aquí en mi blog.

Actualización de esta entrada el día 11 de octubre de 2009:

Noticia de última hora: “Armenia y Turquía ponen fin a cien años de hostilidad. Ambos países firman en Suiza un pacto para establecer relaciones“. No será el fin del desacuerdo, pero es un paso adelante.

Solaris

Lunes, 24 de agosto de 2009 Comments off

Siempre me han gustado las películas de ciencia ficción, aunque con el tiempo han ido perdiendo importancia en mi escala cinematográfica de valores. Sin embargo, los grandes clásicos del género me parecen insustituibles. Películas como Dune y Blade Runner me parecieron fascinantes, y la segunda me sigue pareciendo una maravilla, a pesar de que ya han pasado años y los efectos especiales muestran el paso del tiempo. También basada en un relato de Philip K. Dick (como Blade Runner), merece asimismo ser “recordada” Desafío Total (Total Recall en su título original). Los relatos de aventuras disfrazados de ciencia ficción, como la Guerra de las Galaxias (Star Wars) y las entregas de Star Trek también me han parecido por lo menos entretenidos. Y, por supuesto, Matrix me pareció una película muy innovadora no sólo en efectos especiales sino también por las implicaciones filosóficas inherentes a la duda de si esto que vivimos es real o es una ilusión (cuestión que también aparece en las películas inspiradas en los relatos de Dick, por cierto).
La lista de títulos no se agota aquí. Aunque, no sé por qué, la ciencia ficción que más me ha atraído siempre es la más “abstracta”, por así decirlo, en la que las preguntas filosóficas están por encima de la acción y lo invaden todo. Esto ocurría en 2001: Una Odisea en el Espacio (2001: A Space Odyssey) de Arthur C. Clarke, pero sobre todo en Solaris. Con este título existen dos películas, basadas en la novela homónima de Stanislaw Lem, la primera dirigida por Andrei Tarkovsky en 1972 y la segunda dirigida por Steven Soderbergh en 2002. Yo me quedo con la de Tarkovsky. No por casualidad consiguió el Grand Prix de Cannes en su edición de 1972. A pesar de la pobreza de alguno de sus efectos especiales (me estoy acordando por ejemplo del fuego que se produce en la sala de lanzamientos) la película adquiere un tono filosófico inigualable, lo que a mi juicio no consigue la película de Soderbergh.
A continuación podemos ver los trailers de las películas de Tarkovsky (1972), arriba, y de Soderbergh (2002), abajo.

La historia que presentan la novela y las películas gira en torno a un extraño planeta, Solaris, que los protagonistas intentan estudiar desde una estación espacial. Este planeta está cubierto por una especie de mar inteligente que, en realidad, está poniendo a prueba a los astronautas de la estación materializando los pensamientos y recuerdos que les atormentan. El personaje principal, Kelvin, es atormentado por la muerte tiempo atrás de su mujer Harye, que se suicidó mediante una inyección letal. Se le aparece de nuevo Harye, no una, sino varias veces, y nunca se puede deshacer de ella. Los otros dos compañeros de la estación también reciben visitantes.
Al final, los que querían estudiar la inteligencia de Solaris se convierten en los estudiados. Este relato es un gran ejemplo de uno de los temas de Lem: la incapacidad de comunicación con otras formas inteligentes por su gran diferencia cualitativa. Pero a mí lo que más me atrae de Solaris es su capacidad de transmitir la gran soledad del hombre en la inmensidad del universo y de cómo podemos llegar a vivir inmersos en las realidades que nosotros mismos creamos en nuestra cabeza. Muchos psicoterapeutas estarían de acuerdo con la afirmación de que lo que nos atormenta no necesita ser sólido para ser real. La solidez que aparece en la película es sólo énfasis.

Una historia de amor

Sábado, 22 de agosto de 2009 Comments off

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Si alguien me pregunta cuál es mi libro favorito le tendré que responder con otra pregunta: ¿de ficción o de no ficción? Alguno de mis libros favoritos no tienen nada que ver con la ficción. Pero mi libro favorito de ficción es, sin lugar a dudas, L’écume des jours, de Boris Vian. Es un libro precioso, con un lenguaje lleno de imágenes, muy visual, que el autor utiliza de manera muy atrevida. Este libro hay que leerlo en su lengua original, el francés, porque cualquier traducción hará perder fuerza a estas imágenes, rodeadas de un vocabulario ingenioso. Básicamente es una historia de amor y de optimismo al comienzo, cuando el protagonista, Colin, joven millonario, se enamora y se casa con su amor Chloé, pero ésta enseguida es aquejada de una extraña dolencia, por la que tiene un lirio (!?) en el pulmón. Lo único que puede curarla es que Colin la rodee continuamente de flores, llegando nuestro protagonista a agotar toda su fortuna en su intento por curarla.

La historia poco a poco va adquiriendo un tinte más triste, a medida que Chloé empeora, hasta su muerte al final del libro. Pero para mí éste siempre ha sido un libro luminoso, porque habla de un amor eterno y persistente que traspasa hasta los muros de lo más trágico.

Sé que es un tópico, pero realmente el amor y el optimismo vital que normalmente lo acompaña suenan muy bien en francés. Para George Moustaki, éste es “el tiempo de vivir, de ser libres, sin proyectos y sin rutinas, podremos soñar nuestra vida…”. Su canción “Le temps de vivre” es una joya:

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Probablemente, mi gusto por un lenguaje lleno de imágenes y la aparición de un elemento fantástico confundido en un fondo realista sean la razón principal del aprecio que tengo por este autor y otros que también tienen estas características (como el mejor Gabriel García Márquez de Cien años de soledad), pero hay algo más que también me fascina. Es el amor rodeado de magia y misterio, el amor que podemos leer en otro gran libro, la gran obra de la literatura rusa del siglo veinte, Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov. Sí, sí, ya sé que hay muchas otras cosas en este libro, como la sátira política y la sátira social, la religión, etc., pero este libro es sobre todo un libro de amor y sensualidad, acompañado de un gran componente fantástico, que lo inunda todo. La lectura de este libro me enseñó muchas cosas sobre mí mismo, sobre Rusia, sobre los rusos, y también, por qué no, sobre el amor.

Debería ser evidente, pero a veces no lo es: Donde hay amor también tiene que haber sensualidad. Cuando descubrí esto mi vida cambió. Por eso vuelvo a Rusia.

Rusia es un país de perros y gatos. Es curioso cómo este tema también es recurrente tanto en Bulgákov como en Vian. Debería hablar más de ello otro día.
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Japón y las oraciones condicionales

Viernes, 21 de agosto de 2009 Comments off

P1000649Mi primera visita a Japón fue en 2003, cuando recibí una beca del Ministerio de Educación japonés para visitar ese país durante diez días. Di una conferencia en una universidad estatal de Tokio y asistí como invitado a una mesa redonda dentro del congreso de aquel año de la Asociación Japonesa de Lingüística Inglesa en Shizuoka. Lo más interesante fue mi conferencia en Tokio. Hablé sobre las oraciones condicionales de la lengua inglesa. Al final de la conferencia, entre la audiencia, constituida sobre todo por estudiantes, se suscitaron muchas preguntas. Lo que no me había dado cuenta, y ahora ya sé, porque durante los años 2004 y 2005 fui un activo estudiante de japonés, es que los distintos tipos de condicionales que aparecían en clasificaciones con criterios semánticos para la lengua inglesa tenían una correspondencia muy clara con tipos diferentes en japonés de acuerdo a la forma. Así, lo que en inglés parecían distinciones discutibles en algunos casos, por la dificultad en la interpretación de algunos ejemplos (que formalmente siempre aparecían como construcciones con el conector condicional “if”, equivalente al “si” español), en japonés aparecen como distinciones claras y cristalinas, con construcciones específicas.

En japonés no existe una partícula condicional que se utilice de manera casi exclusiva. Tenemos distintas posibilidades:

- Uso de la partícula to:

Esta partícula se usa para conectar dos cláusulas mostrando que la segunda se refiere a un resultado natural o habitual de lo que se menciona en la primera. La partícula se coloca al final de la primera cláusula porque en japonés todas las partículas son posposicionales. El predicado que aparece delante siempre está en tiempo presente.

Ej.: Ame ga furu to anmari hito ga takusan kimasen (“Si llueve no vendrán demasiadas personas”)

- Uso de -tara:

Esta es una terminación especial que se usa en verbos, adjetivos o la cópula da (forma simplificada de desu). Se utiliza para introducir una condición o una suposición. En estos casos no se puede usar to. Vemos ya cómo dos tipos diferentes de condicionales utilizan distintos recursos formales.

Ej.: Ame ga futtara ikimasen (“Si llueve, no iré”)

- Uso de nara:

Se utiliza con la forma simple de un verbo, o con un adjetivo en -i (uno de los dos tipos principales de adjetivos), y es otra manera de expresar el significado del conector “si” en español o “if” en inglés. Normalmente se utiliza para expresar una acción necesaria si ocurre algo concreto.

Ej.: Byooki nara yasumu hoo ga ii desu (“Si estás enfermo, lo mejor sería que descansaras”)

- Uso de -ba:

El uso de la forma en -ba de los verbos es otra manera de construir condicionales en japonés. Se usa sólo para situaciones no confirmadas.

Ej.: Ame ga fureba ikimasen (“Si llueve no iré”)

- Uso de te wa:

Esta es una construcción típica para oraciones condicionales que denotan algo que tiene que hacerse o no hacerse necesariamente.

Ej.: Soko e itte wa dame desu (“No tienes que ir allí. Si vas allí, estará mal”)

- Uso de ka (en la construcción ka…ka…):

En gramáticas y manuales para la enseñanza del japonés se suele decir que es otra construcción de tipo condicional, pero, aunque formalmente la traducción sería una construcción con un conector condicional, se trata más bien de construcciones que expresan una elección alternativa tras verbos de conocimiento. Este es un buen ejemplo de cómo el conector “si” español o “if” inglés no tienen correlato claro en japonés.

Ej.: Okane ga aru ka nai ka shirimasen (“No sé si tiene el dinero o no”)P1000683

Se pueden comparar claramente estos tipos de condicionales con los que aparecen en las distintas clasificaciones semánticas para las construcciones condicionales en inglés (especialmente la de Athanasiadou y Dirven, 1997, 2000) que presento en mi artículo “English Conditionals and Counterfactuality”. El artículo está AQUI.

(Fotos: C. Inchaurralde, 2005)

¿Conquistadores arios en la India?

Jueves, 20 de agosto de 2009 Comments off

A principios de enero de 2009 (navidades en Rusia) visitamos la India. Disfrutamos de la playa y el sol en Goa, pero también vimos sitios muy interesantes en Jaipur, Agra y Delhi. El Taj Mahal era impresionante, pero prefiero recordar lugares menos destacados, aunque también sean conocidos. En la foto estamos yo y mi mujer en el Fuerte Fatehpur Sikri, cerca de Agra.

Sin embargo, mi “souvenir” favorito de aquel viaje es un libro: Hidden Horizons. Unearthing 10000 Years of Indian Culture, escrito por David Frawley and Navaratna S. Rajaram y publicado por Swaminarayan Aksharpith en 2006. En este libro se expone cómo todo lo que nos cuentan los Vedas, la literatura sagrada más antigua del mundo, encuentra correlato en los hallazgos arqueológicos modernos. Concretamente, el río Sarasvati y todas las ciudades y reinos de sus orillas parecen corresponderse con los restos de ciudades que se han encontrado al este del río Indo, alineados a lo largo de lo que sería un cauce que se secó hace miles de años. También se hace referencia a controvertidos restos submarinos de lo que podrían ser antiguas ciudades de una civilización relacionada. Teniendo en cuenta la antigüedad de los Vedas (algunos se empezaron a compilar alrededor del año 1500 antes de Cristo) y el hecho de que lo que se cuenta en ellos se refiere a acontecimientos anteriores en el tiempo, esto nos hace remontarnos a periodos que los autores se atreven a datar de acuerdo a los datos arqueológicos y calculando cuándo comenzó a secarse el cauce del río Sarasvati (comenzó a declinar alrededor del año 3000 a.C. y se secó completamente hacia el año 1900 a.C.). El periodo glorioso del río Sarasvati tuvo lugar entre los años 8000 y 3000 a.C. Este sería el periodo del Rig Veda. Entre 3000 y 1900 tenemos el periodo de la civilización de Harappa, que aparece en la literatura védica posterior al Rig Veda. De esta civilización hay evidencia arqueológica no sólo en la India y Pakistán sino también en otros sitios, pues aparece hasta en inscripciones mesopotámicas, debido a las relaciones comerciales de Harappa con Mesopotamia.

Es muy difícil sintetizar aquí el contenido de este libro, pero la tesis de los autores tiene implicaciones muy importantes para historiadores y lingüistas. Argumentan en sus páginas que la idea de los conquistadores arios de la India no tiene sentido y que las nociones de lo indoeuropeo y de la lengua indoeuropea son construcciones de tinte colonialista que van en contra de los hechos que ellos muestran. Evidentemente, es una tesis muy polémica (hay estudiosos que consideran estos argumentos muy influidos por un nacionalismo indio o “hinduista” ), pero a mi entender la presentan de una manera muy convincente.

El Jardín de Verano de San Petersburgo

Miércoles, 19 de agosto de 2009 1 comentario

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El Jardín de Verano (‘Letniy Sad’) de San Petersburgo es un lugar mágico. Se encuentra justo al lado del edificio en el cual di clases durante el curso 2008-2009 (Facultad de Cultura Mundial) y solía pasear por él en los largos descansos que tenia entre clases. Este jardin fue construido por el zar Pedro I el Grande en 1704, quien tenía en él un pequeño palacio de verano que todavía se mantiene hoy en dia como en aquellos años.

Para mi este parque tiene una belleza hipnótica. Estás rodeado de estatuas que parecen tener vida e interactuar unas con otras. Para mí también este parque está lleno de paz y recuerdos de mis primeras semanas en la ciudad. Es un lugar discreto pero encantador, justo al lado del gran río de San Petersburgo, el Neva.

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Fotos: C. Inchaurralde – Sept.-Oct. 2008

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