Sábado, 5 de septiembre de 2009
Hola. Esta es Lusha…
…y ésta es Dasha.
Esta semana les hemos hecho compañía en casa de mi suegra mientras se iba de vacaciones.
Tania y yo también nos acordamos mucho de Bianca. Es una preciosa gata blanca que vivía el año pasado con nosotros pero que tiene nueva dueña desde que nos tuvimos que ir en febrero.
Aquí va su foto. Parece que está triste porque se acuerda de nosotros:

Javier y Nora también tienen una gata preciosa que se llama Erika. A ver si me dan una foto para ponerla aquí. Me acuerdo mucho de los tres.
Domingo, 30 de agosto de 2009
Llegué el día 27 y, después de un par de días sin conexión a Internet, vuelvo a estar en línea. He pasado mucho calor en España la última semana, así que agradezco el cambio en San Petersburgo. Ayer hacía un día maravilloso, primaveral, pero hoy ya tenemos lluvia…
Ya estoy aquí.
Miércoles, 26 de agosto de 2009
Una breve nota. Hoy dejo Zaragoza y me desplazo a Barcelona, donde visitaré a mi hermano Tito antes de partir mañana para San Petersburgo. Por fin vuelvo. Qué emoción…
(Por cierto, Tito es un profesional de la pintura con muchos años de experiencia. Si quieres ver algunos de sus cuadros, haz click aquí)
Domingo, 16 de agosto de 2009
Hola. Bienvenidos a mi blog. Estos días he tomado la decisión de comenzar a escribir en estas páginas sobre cuestiones que me interesan y que me gustaría compartir con otros. Mi nombre es Carlos Inchaurralde. Podéis encontrar más información sobre quién soy yo en mi página web: http://www.inchaurralde.com .
En estos momentos me estoy preparando para viajar a San Petersburgo (Rusia), donde voy a pasar todo un año como profesor de lengua y literatura españolas. El lenguaje y las cuestiones lingüísticas son y han sido mi interés principal como docente universitario durante 22 años, y el título que he dado a mi blog tiene que ver con esto. Recuerdo una cita, unas reflexiones que la conocida lingüista rusa de origen armenio Ter-Minasova, Decana de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad Lomonosov de Moscú hacía hace unos años, en el I Congreso de la Asociación Armenia de Estudios Ingleses, al decir (más o menos, lo reconstruyo de memoria): “Debemos apreciar el valor real del lenguaje, porque es como el aire. Lo necesitamos sin darnos cuenta. Respiramos sin notar que está ahí”. Como el aire, también “respiramos” lo que decimos y oímos. Si no, nos moriríamos.