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El zar cruel

Jueves, 5 de Noviembre de 2009 Comments off

zar_film Ayer, 4 de noviembre, día en que se celebra la fiesta de la unidad nacional, en San Petersburgo y otras ciudades rusas se estrenó la película “Tsar” (“Zar”). Esta es una película histórica de Pavel Lungin, en la que se narran acontecimientos que ocurrieron durante dos años de la vida de Iván el Terrible, zar conocido por su crueldad y también por su labor unificadora de lo que era entonces Rusia. En particular, se narra su relación con el metropolit (máxima autoridad religiosa en las iglesias ortodoxas) de Moscú Filipp II. El propio zar lo nombró y el propio zar lo eliminó, tras haberlo condenado a prisión por no someterse a su autoridad. Esto ocurrió entre los años 1566 y 1568. Es interesante cómo se muestra en la película el fuerte contraste entre un Iván a veces simpático y entrañable, a veces piadoso y religioso, a veces despiadado y cruel, siempre terriblemente complejo. La película ya se presentó en el Festival de Cannes de 2009, donde tuvo una buena acogida entre los críticos. El interés de esta película frente a otras películas sobre Iván el Terrible (ver más abajo) radica en que no se nos presenta al zar cruel como estadista, guerrero y jefe de un estado, sino más bien como una personalidad compleja, en conflicto con otra personalidad más íntegra representada por Filipp II. De esta confrontación Iván el Terrible sale muy mal parado. La soledad a la que le conduce su obstinación queda clara en la última frase que dice, al final de la película: “¿Dónde está mi pueblo?” (“Gde moi narod?”). Nadie está con él. Se ha quedado solo.

Aquí se puede ver el trailer de la película, con subtítulos en inglés:

Pero la gran película de Iván el Terrible es, sin lugar a dudas, la que rodó el genial director soviético Sergei Eisenstein entre 1942 y 1944. Esta es la primera parte de lo que debería ser una trilogía que quedó inconclusa. En ella Iván IV de Rusia aparecía representado como un héroe nacional. Stalin, gran admirador de Iván el Terrible, aprobó esta película e incluso le concedió un premio. Sin embargo, la segunda parte no recibió su apoyo, y la tercera parte ni siquiera se pudo terminar. Todo lo filmado, salvo algunas secuencias, fue confiscado por el gobierno de Stalin. El zar que aparece en estas películas, sobre todo en la primera, es listo y capaz, rodeado de un aura de héroe que no aparece en absoluto en la película de Lungin. Se enfrenta a las confabulaciones de los boyardos y a los tártaros de Kazán y siempre sale victorioso. En la segunda parte llega a diseñar una astuta trampa para engañar a los que le intentan asesinar. En ella, el pretendiente al trono (su primo Vladimir) es él mismo asesinado en vez del zar, para desesperación de la “villana” de la historia, su tía Efrosinia.

Independientemente de la historia, bien hilvanada e interesante, lo que más me atrae de las películas de Eisenstein es la visualidad de muchas de sus escenas. Aun cuando son películas de los tiempos del blanco y negro, Eisenstein era un maestro del montaje, y la calidad de la fotografía y las tomas que aparecen en muchos momentos de sus películas son, sencillamente, geniales.

Strangers (Yuri Grymov) y La Compañía Número Nueve

Jueves, 29 de Octubre de 2009 Comments off

chuzhie_posterHoy he visto una película que tenía ganas de ver hace tiempo. Su título en inglés es “Strangers” (director: Yuri Grimov), aunque su título en ruso, que translitero en caracteres latinos, es “Chuzhie” o “Chuzhiye”. Es exactamente el mismo título en ruso que para la película “Aliens”. En castellano quiere decir algo así como “extraños”, “extranjeros”, “alienígenas”, “los otros”, etc. La razón por la que tenía tantas ganas de verla es porque el año pasado leí una crítica en el periódico The St. Petersburg Times en la que el crítico que firmaba el artículo se mostraba indignado por el tratamiento dado en la película a los protagonistas estadounidenses, y eso despertó mi curiosidad. He encontrado otra vez el artículo, pues está disponible on-line. Está AQUI.

Básicamente, el tema de la película es el siguiente: Unos médicos estadounidenses viajan a un lugar de Oriente Medio no especificado, en el que hay un conflicto bélico, con el fin de vacunar a niños y proporcionar ayuda médica. Sin embargo, esto lo hacen ignorando que están en otro país y pretendiendo inculcar su propio sistema moral y modelos de comportamiento. Se consideran salvadores y transmisores de un modo de vida supuestamente superior (Por si hay alguna duda, se pueden leer las propias declaraciones del autor sobre el mensaje de la película, que aparecen citadas en el artículo de The St. Petersburg Times). Con ellos se cruzan los habitantes del lugar y los soldados rusos, que como es de imaginar, son presentados de una manera más humana. De hecho, la víctima más destacada de la película es un cirujano militar ruso, prisionero de la guerrilla local. Este cirujano, después de salvar la vida a uno de los médicos, muere asesinado como resultado del conflicto cultural que crean los visitantes, que han entrado en la vida local como unos elefantes en una cacharrería.

Sinceramente, después de ver tantas películas en las que hispanos bajitos, morenos y con bigotes aparecen como peligrosos narcotraficantes y delincuentes, o en las que los rusos aparecen como despiadados y fríos asesinos y los árabes como fanáticos terroristas, es refrescante ver una película en la que los papeles están cambiados y no aparecen valientes guerreros “americanos” salvadores. Además la película no es mala. Merece la pena verla. Para los que no sepan ruso, la película también se puede obtener en inglés. Tiene el morbo añadido de que se prohibió su difusión en Estados Unidos.
chuzhie

En esta película los soldados rusos son el contrapunto de los “extranjeros” americanos. Ellos también son “extranjeros”, pero lo saben. Ofrecen una imagen de destino trágico y resignación que aparece igualmente en otros ejemplos del cine bélico ruso de los últimos años. Esto ocurre, por ejemplo, en la impactante “Devyataya Rota” (director: Fyodor Bondarchuk), una de las mejores películas de guerra que he visto en mi vida. Está basada en un hecho real de la guerra que los soviéticos tuvieron en Afganistán contra los talibanes, antes de que éstos se convirtieran en los “malos”. Después de tantas películas sobre la guerra del Vietnam es interesante ver lo que pasó en “el otro lado”. En la guerra de Afganistán se estima que murieron 15000 soldados soviéticos y 1000000 afganos.

Solaris

Lunes, 24 de Agosto de 2009 Comments off

Siempre me han gustado las películas de ciencia ficción, aunque con el tiempo han ido perdiendo importancia en mi escala cinematográfica de valores. Sin embargo, los grandes clásicos del género me parecen insustituibles. Películas como Dune y Blade Runner me parecieron fascinantes, y la segunda me sigue pareciendo una maravilla, a pesar de que ya han pasado años y los efectos especiales muestran el paso del tiempo. También basada en un relato de Philip K. Dick (como Blade Runner), merece asimismo ser “recordada” Desafío Total (Total Recall en su título original). Los relatos de aventuras disfrazados de ciencia ficción, como la Guerra de las Galaxias (Star Wars) y las entregas de Star Trek también me han parecido por lo menos entretenidos. Y, por supuesto, Matrix me pareció una película muy innovadora no sólo en efectos especiales sino también por las implicaciones filosóficas inherentes a la duda de si esto que vivimos es real o es una ilusión (cuestión que también aparece en las películas inspiradas en los relatos de Dick, por cierto).
La lista de títulos no se agota aquí. Aunque, no sé por qué, la ciencia ficción que más me ha atraído siempre es la más “abstracta”, por así decirlo, en la que las preguntas filosóficas están por encima de la acción y lo invaden todo. Esto ocurría en 2001: Una Odisea en el Espacio (2001: A Space Odyssey) de Arthur C. Clarke, pero sobre todo en Solaris. Con este título existen dos películas, basadas en la novela homónima de Stanislaw Lem, la primera dirigida por Andrei Tarkovsky en 1972 y la segunda dirigida por Steven Soderbergh en 2002. Yo me quedo con la de Tarkovsky. No por casualidad consiguió el Grand Prix de Cannes en su edición de 1972. A pesar de la pobreza de alguno de sus efectos especiales (me estoy acordando por ejemplo del fuego que se produce en la sala de lanzamientos) la película adquiere un tono filosófico inigualable, lo que a mi juicio no consigue la película de Soderbergh.
A continuación podemos ver los trailers de las películas de Tarkovsky (1972), arriba, y de Soderbergh (2002), abajo.

La historia que presentan la novela y las películas gira en torno a un extraño planeta, Solaris, que los protagonistas intentan estudiar desde una estación espacial. Este planeta está cubierto por una especie de mar inteligente que, en realidad, está poniendo a prueba a los astronautas de la estación materializando los pensamientos y recuerdos que les atormentan. El personaje principal, Kelvin, es atormentado por la muerte tiempo atrás de su mujer Harye, que se suicidó mediante una inyección letal. Se le aparece de nuevo Harye, no una, sino varias veces, y nunca se puede deshacer de ella. Los otros dos compañeros de la estación también reciben visitantes.
Al final, los que querían estudiar la inteligencia de Solaris se convierten en los estudiados. Este relato es un gran ejemplo de uno de los temas de Lem: la incapacidad de comunicación con otras formas inteligentes por su gran diferencia cualitativa. Pero a mí lo que más me atrae de Solaris es su capacidad de transmitir la gran soledad del hombre en la inmensidad del universo y de cómo podemos llegar a vivir inmersos en las realidades que nosotros mismos creamos en nuestra cabeza. Muchos psicoterapeutas estarían de acuerdo con la afirmación de que lo que nos atormenta no necesita ser sólido para ser real. La solidez que aparece en la película es sólo énfasis.