Strangers (Yuri Grymov) y La Compañía Número Nueve
Hoy he visto una película que tenía ganas de ver hace tiempo. Su título en inglés es “Strangers” (director: Yuri Grimov), aunque su título en ruso, que translitero en caracteres latinos, es “Chuzhie” o “Chuzhiye”. Es exactamente el mismo título en ruso que para la película “Aliens”. En castellano quiere decir algo así como “extraños”, “extranjeros”, “alienígenas”, “los otros”, etc. La razón por la que tenía tantas ganas de verla es porque el año pasado leí una crítica en el periódico The St. Petersburg Times en la que el crítico que firmaba el artículo se mostraba indignado por el tratamiento dado en la película a los protagonistas estadounidenses, y eso despertó mi curiosidad. He encontrado otra vez el artículo, pues está disponible on-line. Está AQUI.
Básicamente, el tema de la película es el siguiente: Unos médicos estadounidenses viajan a un lugar de Oriente Medio no especificado, en el que hay un conflicto bélico, con el fin de vacunar a niños y proporcionar ayuda médica. Sin embargo, esto lo hacen ignorando que están en otro país y pretendiendo inculcar su propio sistema moral y modelos de comportamiento. Se consideran salvadores y transmisores de un modo de vida supuestamente superior (Por si hay alguna duda, se pueden leer las propias declaraciones del autor sobre el mensaje de la película, que aparecen citadas en el artículo de The St. Petersburg Times). Con ellos se cruzan los habitantes del lugar y los soldados rusos, que como es de imaginar, son presentados de una manera más humana. De hecho, la víctima más destacada de la película es un cirujano militar ruso, prisionero de la guerrilla local. Este cirujano, después de salvar la vida a uno de los médicos, muere asesinado como resultado del conflicto cultural que crean los visitantes, que han entrado en la vida local como unos elefantes en una cacharrería.
Sinceramente, después de ver tantas películas en las que hispanos bajitos, morenos y con bigotes aparecen como peligrosos narcotraficantes y delincuentes, o en las que los rusos aparecen como despiadados y fríos asesinos y los árabes como fanáticos terroristas, es refrescante ver una película en la que los papeles están cambiados y no aparecen valientes guerreros “americanos” salvadores. Además la película no es mala. Merece la pena verla. Para los que no sepan ruso, la película también se puede obtener en inglés. Tiene el morbo añadido de que se prohibió su difusión en Estados Unidos.

En esta película los soldados rusos son el contrapunto de los “extranjeros” americanos. Ellos también son “extranjeros”, pero lo saben. Ofrecen una imagen de destino trágico y resignación que aparece igualmente en otros ejemplos del cine bélico ruso de los últimos años. Esto ocurre, por ejemplo, en la impactante “Devyataya Rota” (director: Fyodor Bondarchuk), una de las mejores películas de guerra que he visto en mi vida. Está basada en un hecho real de la guerra que los soviéticos tuvieron en Afganistán contra los talibanes, antes de que éstos se convirtieran en los “malos”. Después de tantas películas sobre la guerra del Vietnam es interesante ver lo que pasó en “el otro lado”. En la guerra de Afganistán se estima que murieron 15000 soldados soviéticos y 1000000 afganos.











