El zar cruel
Ayer, 4 de noviembre, día en que se celebra la fiesta de la unidad nacional, en San Petersburgo y otras ciudades rusas se estrenó la película “Tsar” (“Zar”). Esta es una película histórica de Pavel Lungin, en la que se narran acontecimientos que ocurrieron durante dos años de la vida de Iván el Terrible, zar conocido por su crueldad y también por su labor unificadora de lo que era entonces Rusia. En particular, se narra su relación con el metropolit (máxima autoridad religiosa en las iglesias ortodoxas) de Moscú Filipp II. El propio zar lo nombró y el propio zar lo eliminó, tras haberlo condenado a prisión por no someterse a su autoridad. Esto ocurrió entre los años 1566 y 1568. Es interesante cómo se muestra en la película el fuerte contraste entre un Iván a veces simpático y entrañable, a veces piadoso y religioso, a veces despiadado y cruel, siempre terriblemente complejo. La película ya se presentó en el Festival de Cannes de 2009, donde tuvo una buena acogida entre los críticos. El interés de esta película frente a otras películas sobre Iván el Terrible (ver más abajo) radica en que no se nos presenta al zar cruel como estadista, guerrero y jefe de un estado, sino más bien como una personalidad compleja, en conflicto con otra personalidad más íntegra representada por Filipp II. De esta confrontación Iván el Terrible sale muy mal parado. La soledad a la que le conduce su obstinación queda clara en la última frase que dice, al final de la película: “¿Dónde está mi pueblo?” (“Gde moi narod?”). Nadie está con él. Se ha quedado solo.
Aquí se puede ver el trailer de la película, con subtítulos en inglés:
Pero la gran película de Iván el Terrible es, sin lugar a dudas, la que rodó el genial director soviético Sergei Eisenstein entre 1942 y 1944. Esta es la primera parte de lo que debería ser una trilogía que quedó inconclusa. En ella Iván IV de Rusia aparecía representado como un héroe nacional. Stalin, gran admirador de Iván el Terrible, aprobó esta película e incluso le concedió un premio. Sin embargo, la segunda parte no recibió su apoyo, y la tercera parte ni siquiera se pudo terminar. Todo lo filmado, salvo algunas secuencias, fue confiscado por el gobierno de Stalin. El zar que aparece en estas películas, sobre todo en la primera, es listo y capaz, rodeado de un aura de héroe que no aparece en absoluto en la película de Lungin. Se enfrenta a las confabulaciones de los boyardos y a los tártaros de Kazán y siempre sale victorioso. En la segunda parte llega a diseñar una astuta trampa para engañar a los que le intentan asesinar. En ella, el pretendiente al trono (su primo Vladimir) es él mismo asesinado en vez del zar, para desesperación de la “villana” de la historia, su tía Efrosinia.
Independientemente de la historia, bien hilvanada e interesante, lo que más me atrae de las películas de Eisenstein es la visualidad de muchas de sus escenas. Aun cuando son películas de los tiempos del blanco y negro, Eisenstein era un maestro del montaje, y la calidad de la fotografía y las tomas que aparecen en muchos momentos de sus películas son, sencillamente, geniales.






